Sunday, December 07, 2008

Agua

(...)
me equivoqué
a la perfección
todos estos años.
Es dura la vida, Harvey,
y hay que ablandarse
para atravesarla.

Hola Harvey (fragmentito), de Alejandro Güerri.

Thursday, December 04, 2008

Dale que me bailo encima


Reseña de Hacé que la noche venga, de Leonardo Oyola

¡Pum!, y al primer sopapo ya estás adentro. La voz de Oyola narra su historia desde el interior de tus propios huesos. Empieza en el túnel en construcción del tramo a Plaza Italia de la línea D, año 1939; en un confuso episodio, dos cirujas –perdón: reivindicados atorrantes- se topan con “una oscuridad que puede adoptar una forma definida”: uno es asesinado, al ir a mear, violenta y misteriosamente. “Fue la noche... La noche me respiró en la cara”, llegó a decirle a su amigo, el Tres, quien protagonizará una trama vivísima -con varios muertos más- que, con textura de película, es un policial de aventuras con escenas de western, elementos fantásticos y la urgencia del terror, tramado en una rigurosa novela histórica.
Oyola fluye por un túnel narrativo que late con matices y colores, gemas como un gato “esquizofrénico” (como dice Laiseca en la contratapa) que defiende a su humano sólo para comerlo cuando muera; o digresiones que nos trasladan, con la naturalidad de desplazamiento de un vals, al desierto mexicano, bajo cuyo sol calcinante el propio Diablo recibe la furiosa descarga del Winchester de un cura enloquecido. Hay tramos oníricos muy bien plantados que, además, ordenan la conducta de los personajes, y muchísimo diálogo, arte que Oyola (finalista del premio Clarín con Siete y el tigre harapiento; premio Hammet al mejor policial negro de 2007 por Chamamé) maneja con especial soltura. De hecho el registro base del narrador es oral, bien de un tipo que está contando algo (“la historia que este viejo loco les va a contar...”). Imposible eludir, aquí, la experiencia del autor como narrador en vivo, forjada sobre todo con su banda literario-rockera, El Quinteto de la Muerte, de la que también diseña los flyers de invitación. Su lucidez gráfica juega, también, en cómo escribe: arma páginas con frases que aunque consecutivas por su contenido van separadas con punto y aparte, apostando por el impacto visual del espacio blanco. Así el relato adopta ritmo musical y uno siente la velocidad a la que mueve la mirada para leer a ver qué sigue, para seguirle paso al Tres en su cruzada justiciera.
Tiene de aliado un joven ingeniero defensor de los intereses proletarios frente a la empresa constructora de subtes que es inglesa, canalla y matona. Hay en la novela un clasismo (pre peronista) de frescura inhabitual. Pero aún más allá hay un cuestionamiento del sentido del dinero: el protagonista, zumum de la precariedad material, es nieto del Mr. Torrent inventor de los caños fluviales homónimos (que al ser frecuentemente usados como cobijo nocturno originaron el verbo lunfardo sinónimo de dormir), y se insinúa que, con padre aún millonario, el Tres optó por la vida callejera, rechazando lo que normalmente hay que desear. Es un personaje ambivalente, despojado pero ducho en jazz, de a ratos orgulloso de sí mismo y de a ratos convencido de que siempre fue un boludo, y esa fragilidad estructural es enriquecedora porque le cabe una gran cantidad de acontecimientos. Osvaldo Soriano, King Kong, los Rolling Stones y Edgar Poe aparecen más o menos linkeados. Bajo el mando de un tono profundamente local, Oyola baraja materiales de procedencia diversa con una enorme conciencia del lector: nunca, nunca te suelta.




Publicado en Rolling Stone de Noviembre

Wednesday, November 26, 2008

Ojo

Olvidé cómo surgió.
Pero dentro de la noche,
cuando la cosa se mezcla,
alguien mide la sangre.

Monday, November 24, 2008

Partículas a mí

Preparé comida fría, todo lo posible, para mi almuerzo de las seis
de la tarde. venía con calor!

A mí las gotitas,
la partícula de tierra que viene desde tal vez Brasil para reunirse en danza con miles de
compañeras continentales,
para sofregarse aquí en una plancha marina té con leche
que llega más allá de donde la tierra persigue hacia abajo su curvatura.
¿Uruguay?

Un barco enorme.
distante, lento hacia el océano: la derecha. ¿estará ahí el canal? ¿el barco media justo entre las dos orillas? ¿verán los colonienses
la otra faz del barco pero no a mí?

El viento incesa desde mi hombro derecho. Desde La Boca. Sudestada será?
Es a la vez una sola masa gigantesca (mucho más gigantesca que la masa de tierra potencialmente en contacto con nosotros) y es también miles de empujones cada uno en un sentido micronésimamente distinto. Escribo temblando; primavera, régimen del engaño.

En la costanera no hay asientos, hasta que hay una especie de plaza que sale en semicírculo sobre la línea de la costa. Caminado más o menos el sesenta y cinco por ciento del semicírculo, se ve en el agua una estructura de hormigón medio
hundida. ¿Un muelle caído
en desuso? Pero está a varios metros del muro costero
y tiene forma de carcasa de barco.
Indistinguible si era otra cosa afín que quedó ahí o una pieza de la costanera esta desprendida. Mojada con lo dulce que nuestro padre trae.

Se aprenden, por los vaivenes de los ruidos, los accidentes del viento.

Tuesday, November 18, 2008

Friday, November 07, 2008

John Kerry y el problema de la transparencia


Pocas ideas cuentan con el acuerdo de toda la ciudadanía. Una con pase libre al VIP del consenso, arraigada en el sentido común, establece que la transparencia es un atributo a exigir en las esferas dirigenciales de la organización social. Frente a cualquier eventual dirigencia, se la sostiene como demanda básica; tanto hemos aprendido su importancia.
Una noción aprendida sin registro del aprendizaje, goza presencia natural. Si está incluida en la axiomática compartida más básica y no puede ser bien definida -lo que acaso facilite el consenso general-, hay que pensarla (o seguir actuando como títeres de sedimentaciones generales).
Algo es seguro: transparencia es un atributo de lo visible. Como término, proviene del ámbito de la imagen. La honestidad es un atributo de la moral o la ética y de difícil observación (la honestidad, en rigor, sólo puede ser demostrada falsa); la capacidad, del ámbito intelectual u operativo y quizá reconocible por los efectos de los actos. La transparencia, en cambio, es una exigencia a lo observado, es el requerimiento a la clase política en épocas en que la política se juega en el aparataje massmediático.

Un ejemplo. Los debates televisivos son tomados como escena cúspide de la campaña President of America 2004. Allí se juega el acto central de la riña y se define la elección del casi presidente del mundo. Así se lo observa socialmente, y la observación, performativa, lo produce.
Por otro lado, aquí, en las afueras del mundo, la tele con George Bush y John Kerry tete a tete es donde más podemos encontrarnos con esa campaña, su punto en que más nos acercamos al rol de los propios votantes del norte. Es un producto pensado para un público, el estadounidense, que otro público puede asimismo consumir, ¿qué tipo de consumo es ese en el que pasa acá lo que pasa allá?
Ambos, Bush y Kerry, estaban fijos, de pie en un atril, con el preguntador y las cámaras enfrente. Es decir, frente a los interlocutores, los votantes. Ese terreno entre el candidato y los votantes es donde opera la transparencia. Kerry pareció vencer porque miraba a la cámara, es decir al interlocutor real, y un Bush enojado e inhibido miraba al preguntador.
En un capítulo de Los Simpsons, dos alienígenas capturan a Bob Dole y Bill Clinton, candidatos en 1995, se disfrazan y ocupan sus lugares. En un discurso, Dole ofrece “aborto para todos”, y es abucheado; reintenta con “aborto para nadie”, idem logro; y con “aborto para algunos y banderitas estadounidenses para otros” consigue los vivas y los votos. He aquí el arma de Kerry: decía justo lo que la gente quería escuchar, del modo que lo quería ver. Encarnaba la imagen que los votantes pretenden -o más bien la imagen de la imagen pretendida, meta-imagen hecha mediante la encuesta- sin faltas ni sobras que la enturbien; transparente.
Claro que una persona real siempre tiene regiones propias que exceden lo absolutamente necesario para una comunicación particular. Nadie podría salir mostrado exhaustivamente en una hora televisiva. Pero el demócrata teme que sus cosas personales estorben en la imagen demandada (como le sucede a Bush). Sin embargo, no es que entonces las deja de lado: directamente simula suprimirlas. Porque el fanatismo transparente consiste en postular una correlación absoluta entre requerimiento del votante y respuesta del candidato. No se quiere ni siquiera gestionar externalidades que puedan alterar esa determinación unívoca. Así, elimina un elemento intrínsecamente humano, un ápice de indeterminación, de posturas abiertas a la variación por circunstancias incalculadas. Es la paradoja de la transparencia, que, clarificando lo que muestra, oculta cosas que en todo humano existen, por lo que evidencia ocultamiento.
En esta maraña de mediaciones, la transparencia marketinera hace que todo el cuerpo del político se convierta en el producto demandado. El nombre del hombre político -ser capaz de reaccionar en lo imprevisto-, se convierte en marca del producto -puro reflejo de una demanda.
Publicado en Debate cuando correspondía

Thursday, October 16, 2008

Jueves 23/10: Ensayos en Vivo

Recontra estimados:

Con una sonrisa ojalá performativa vamos a querer una vez más preguntar cómo están. Con ideas, que tienen más fuerza que las palabras porque son el calor del abrazo entre un movimiento espontáneo y palabras. ¡Ideas orgánicas!

El producto perdido del pensamiento será:

Hernán Reig: Mono Game.
Andrés Pezzola con fintas entre el Amor y la guerra.
Agustín J Valle se responsabiliza de las Ganas de no hacer nada.

Además y a dios gracias Patricio Diego Suárez nos regalará lo mejor de su aparato respiratorio.
Y varios más hacen cosas más.

Amigos, lo inclausurable es inclausurable pero
hay
que mantenerlo inclausurable. Un espíritu nómade, venéreo, arrebata y engendra lugares:

Este jueves 23 será en el Viejo Belgrano (Amenábar entre Olazábal y Blanco Encalada)

A las 21 esa buena onda alimenticia.
A las 22 el ensayismo ensayístico
Y que sea como nuestro funeral pero al contrario.

Wednesday, October 01, 2008

Hay algo inclausurable

"Podrán clausurarnos la cara pero jamás la carcajada.
El sabado cayeron los opas de las clausuras y carentes de toda sensibilidad y sentido común se cubrieron las espaldas y se pusieron a pegar sus papelones. Que cosa che. Que manera de desmoralizar a los buenos perros de la cultura, nosotros, que sin hacerle mal a nadie nos hacemos tanto bien entre nosotros.
Esa mañana, cuando ya todos se habían ido, el frances, lito y simon (orgullosos responsables del monipodio), putiaron y rieron, como en un velorio, se declararon felices socios para siempre de lo que fuese. Repasaron las pocas pero profundas alegrías gozadas en el secreto, masticaron la frustración y la bajaron con café con leche y sanguichitos. Ya Nada los detendría.
Pero al otro día todo fue peor. Solos los tres, cada uno en su casa sintieron en carne propia la injusticia, la desolación en los huesos. Solo tenían ganas de matar o dormir solos.
Hoy, la cosa da un nuevo giro. Son guerrilleros de ya muchas batallas, y sus imaginativas armas son cada vez más geniales, se saben soldados de un ejército engrosado cuyo murmullo es aliento. Saben también que los obstáculos tonifican al músculo creativo, Que la ley natural los hace libres y no persiguiendo más que matar el tiempo y darle vida tienen un plan que es tan bueno como cualquier otro.
¿Cual plan?
¡Este plan!
El de encarar a la vida de arriba abajo, sin escapar a sus ironías. El de tener ganas que es ganar. El que dice que las mejores cosas y las que importan son las cosas que no se tocan sobre las cuales la colita de las clausuras no funciona. El de saberse pillos e improvisar sobre la sólida base de no comprar ni venderse boludeces, obsequiárselas. El de la imaginación al poder, poder el verbo, poder de lograr, lograr la gloria, que es como triunfar pero sobre nadie. Porque sabemos que si al inspector lo dejásemos entrar, dejando sus bobalicones procedimientos en la puerta, aplaudiría. Porque nadie, nadie, esta en contra del arte. Porque peleamos la mejor guerra, la que no tiene enemigos.
Esta bien, eso no es un plan.
Pero es la sólida base.
Sobre ella haremos la montaña humana y la llamaremos barrikada.
Traigan sus instrumentos.
www.queserialasecretaria.blogspot.com
hagan eco, hagamos holas.

Un abrazo amoroso
El Secreto"
(Entre paréntesis: no debe extrañar que Simón escriba cualitativamente mejor que muchos escritores)

Wednesday, September 24, 2008

Borrador puro y duro

Entre lo que se quiere, lo que se puede y lo que se debe, se talla el accionar. Son las tres variables que definen las líneas formales de nuestra carne arrojada al tiempo en carrera loca. Aunque en verdad nunca sabemos cuán veloz o lenta o loca o certera es la carrera, metidos en un decurso. Cuando abrimos los ojos ya estamos yirando en una red, que es caótica cada tanto y por zonas. Es decir caótica estructuralmente: un gran caos de movimiento sostenido que con tiempo y espacio va albergando zonas lógicas. En esas zonas lógicas hay un parámetro que puede medir la velocidad y el malabar que repitamos. Cuando se participa de una zona lógica, de un entorno, lo normal, el grado cero, es esa lógica; nosotros, por ejemplo, no sentimos el movimiento de la faz planetaria de la que participamos porque ella, dentro del caótico cosmos, es nuestra zona lógica, nuestro parámetro para decir que el espacio exterior es frío o que tal galaxia va lento... Si nos adherimos al viento no sentimos viento.

Y sin embargo la propulsión tiene siempre un punto de engarce contingente, relativizable. La movilización de la vida, ¿está dada? ¿Somos inercia? No se puede tener fiaca de respirar. Hay una pereza que consiste en acoplarse de manera absoluta a la velocidad y prescripciones del entorno, por más que dicten una hiperactividad.

Friday, September 05, 2008

La perversión de las expectativas

- La anímica colectiva.

- Frustración por presencia de la guita.

- Esa clausura.

- Normalmente hay que desear.

- Nada más precario que la abundancia.

- Odiar tu vida.


[Aquí, en un blog nacido muerto pero testarudo, el resto del texto de EEV]

Monday, August 04, 2008

Este jueves, Ensayos en Vivo

Entrañados

Con mucho brindis por el privilegio de la presencia,
la siguiente malformación lidiará con el mundo:

-
Contra la perversión de las expectativas, por un público inclausurable. Ensayo polifronte hijo de Suárez, Lipszyc, Aguirre, Gáspari, Valle, Alonso, Pezzola, García Navarro, Aíta y Burkart Noe, en diálogo interurbano con la
UX...

El humano Lipszyc, por otra parte, promete quedarse un rato en los saludos.

Y por suerte vienen con guitarras y garras Pedro Fértil y Julián Zam, aka
The Goalkeepers (Los arqueros).

Ensayos en Vivo. Con margen para la resonancia.

Jueves 7 de agosto en el
Pachamama trocén cultural (Argañaraz 22, e/Israel y Lavalleja).
21hs. Hospitalidad mayor (el buen derroche capitaliza la vida).
22hs. Suena el silbato (el pensamiento no es objeto de lujo)
Gratarola (¿la plata cuánto vale?)

Saturday, August 02, 2008

El Síndrome de Rasputín


A veces la literatura nos hace decir gracias, bravo, otra: cuando su capacidad de no meramente dialogar con su propia tradición, construir un autor o registrar modismos, sino de servir a la vida, muestra tener, como los protagonistas de este policial, el tic de sobrevivir.
Romero (Paraná, 1976) aprovecha la consigna de la colección dirigida por Juan Sasturain (escriben también Leonardo Oyola, Elvio Gandolfo junto a Gabriel Sosa, Osvaldo Aguirre, Juan Terranova y Federico Levín): que los detectives no sean profesionales sino improvisados y los casos se sitúen en distintos momentos de la historia argentina. Ubicó en un oscuro futuro cercano a tres amigos unidos en principio por padecer el síndrome de Tourette, tics nerviosos incontrolables cuya repetición, si bien complica la existencia, no deja de ser un pulso de la reproducción vital.
Sucede que alguien intenta matar a uno para luego culparlo de otro asesinato; pero sobrevive y queda en peligro inminente. Desfila por la trama macabra y divertida un grotesco repertorio de personajes entrañables, como el gigante ruso Ragojine, camarógrafo que trabajó con Sokurov y terminó en estas pampas filmando “películas porno con un manejo sublime del silencio”.

Con una creatividad descriptiva y lucidez emocional muy inusuales, la persecución moviliza la historia paseándola por climas increíbles, escenarios fílmicos: el barrio de Constitución en ruinas, destruido por el fuego de las bombas de los Nacionalistas del Bicentenario y cerrado con chapas, como un miembro que la ciudad resignó pero donde sin embargo el tic de sobrevivir persevera como fatalidad biológica; o los túneles y pasadizos abandonados de la extensión de la línea A, donde el Murciélago Rojo y su séquito hacen fiestas electrónicas para bailarle las entrañas a Buenos Aires, hechizados de oscuridad. Los lugares fallidos de la urbe resultan, apenas después de muertos, los terrenos más fértiles para la generación espontánea de formas de vida.
Aunque demuestra erudición cinematográfica, se nota la licenciatura literaria del autor anunciada en la solapa. Pero también una inmediatez desprejuiciada respecto de lo real, una no jerarquización a priori de las infinitas manifestaciones precipitadas de la vida, un cuestionamiento de los prestigios socialmente investidos. El trato dado a la enfermedad de los personajes, por ejemplo, es de un admirable respeto por la potente fragilidad de cada modo de existir. Igual que en los cuentos de Tantas noches como sean necesarias, en la literatura de Romero el mundo crece desde un imperativo ético: juzgar a cada cosa desde lo que le tocó ser.
Publicado en Rolling Stone de Julio

Wednesday, July 16, 2008

La patria blanca

Nota en Zoom sobre la marcha anti retenciones

De todo en la huerta del Señor

Agustín J Valle


Mirá, mirá la cantidad de cabecitas”, dijo una señora cuya vestimenta, indumentaria y perfume parecían costar siete u ocho veces lo que recibe para ir a una marcha un reclutado por el clientelismo justicialista. La connotación despreciativa que casi inevitablemente tiene esa frase en Argentina en boca de una señora así sólo pudo ser evitada por un contexto tan singular como el del acto en el Monumento a los españoles: la espetó alegre cuando la milenaria multitud terminó de entonar al unísono cánticos católicos que la cohesionaron. Ave, María, y que viva la patria blanca.
No era –netamente- asco gorila el de la doña; era entusiasmo. ¡Cuánta gente! Y gente no acostumbrada a reuniones de tal masividad. Desde las inmediaciones, temprano, la población no se distinguía superficialmente de la habitual del barrio Botánico, salvo por las boinas, pañuelos y bombachas de campo. Concentración de gafas importadas, cutis de afiche y dentaduras perfectas; y cierto tono familiar de la cuestión hizo que muchos vecinos llevaran hasta sus Golden Retrievers (esos valen como doce pobres reclutados). Todos felices como quien sale al sol por vez primera, registrando el momento con los celulares fotográficos (cinco reclutados). Junto al Zoológico había columnas organizadas, pero desde antes de la esquina de República de la India hacia el centro, los millares de cuerpos ocupaban el espacio en forma dispersa, se agrupaban de a tres, cuatro, cinco, charlando, hasta el inicio del acto. Estaban haciendo sociales, lo más importante era su mutuo encuentro.
Haciendo sociales: tejiendo en la calle vida social desde la política. Justo una de las pocas cosas que al propietariado (rural o urbano) le menguó, al menos, desde la dictadura: iniciativa política callejera, sociabilidad política (auto)legitimada. ¿Cómo no va a entusiasmar ser dueño de la tierra y además de la capacidad de movilización pública? “Nos dimos cuenta de que nos estaban metiendo la mano en el bolsillo. Y acá nos plantamos”, gritó desaforado Alfredo de Angelis, hábil orador de salón ampliado. Con sonrisa se plantaban las señoras con botox, con sonrisa se plantaban las chombas de polo, felices de poder representar un papel que acostumbran a ver como virilidad ajena, el de enojarse ante un poder establecido, el de reclamar derechos y defender lo propio, aunque aquí sea defendiendo al privilegio como derecho natural –como señala el historiador Ezequiel Gatto-, y la tierra eterna como lo propio. Felices: de poseerlo todo y encima quejarse.
Sin embargo, la vida es sorpresa y asimismo las alianzas políticas. Nutrida columna aportó, por ejemplo, el Movimiento Socialista de los Trabajadores. Fue interesante cuando el locutor, pidiendo que se bajaran las banderas para facilitar la visibilidad del palco, dijo: “los muchachos de la izquierda, por favor, enrollen las banderas, ya todos las vimos, ya salieron todas en televisión, bajen por favor esa que tiene la foto de Lenin y del otro que creo que es Trotsky”. Es que el ruso asesinado en México por un sicario estalinista no es un logo al que los dirigentes de las entidades rurales estén habituados. Como tampoco están habituados los militantes del Partido Comunista Revolucionario, de incidente asistencia, a ser el público que sostiene hablando al presidente de la Sociedad Rural Argentina. Luciano Miguens resultó, dicho sea de paso, un orador muy torpe, monocorde y absolutamente insensible a los momentos en que hay que hacer la pausa porque vienen el aplauso. Claro: no está acostumbrado a liderar movilizaciones masivas.
El PCR y la agrupación de trabajadores desocupados que motoriza, la Corriente Clasista y Combativa, llegaron al acto encolumnados con la FAA, y algunos de sus miembros declararon a Revista ZOOM que si bien en la composición social del mitín había “de todo, casi todos vinieron por la Federación Agraria”. Al menos raros quedaban los revolucionarios clasistas como masa de un acto en cuya parte de “poesía” (a cargo de un tal Pampa Cruz) se gritó a los cuatro vientos que “padecen las poblaciones porque padece el patrón”.
En cualquier caso, con un consenso total de enemistad con los Kirchner (“decían que la soja es yuyo, ¡pero les salvó el país!”, fue la cúspide del tal Cruz), y un acuerdo en que pase lo que pase en el Senado el conflicto no termina (se dijo de mil maneras al micrófono), la heterogeneidad de la concurrencia deja entreabiertos los devenires posibles del “movimiento pro campo”. Por ahora, la capitalización del movimiento es fundamentalmente de los circuitos anímicos de las clases propietarias. Son ellos quienes más rotundamente se arrogan los colores y el nombre de la patria para desde allí firmar sus actos. Por ahora y todavía, Argentina sólo es negra si se la escribe de atrás para adelante.

Wednesday, July 02, 2008

¡Sos un yow!

"No sabemos de qué estamos participando. Las transformaciones más profundas son silenciosas, decía Nietzsche –aunque las advirtamos de pronto-, y hoy somos la carne de mutaciones que, al galope de las tecnologías que suprimen el tiempo entre los espacios, renuevan los modos de ser humanos a mayor velocidad de lo que pueden ser interpretadas e incluso registradas. Pero Sibilia (antropóloga argentina residente en Río) no se resigna. Y encuentra que los blogs (y flogs), en el uso que los masifica sin cesar, continúan la cuantiosa tradición del género de diario personal, pero como una versión muy distinta de lo mismo: allí donde solía haber cerraduras para proteger la intimidad bajo llave del mundo, de los otros, actualmente hay una exposición instantánea, en la que se extingue el sentido del relato de sí para sí. (...)"

* * *

[Sigue aquí la glosa al libro de Paula Sibila La intimidad como espectáculo, publicada en Rolling Stone de Junio].
Y aquí está la entrevista que le hice a Paula en Zoom

Monday, June 23, 2008

Productificar


"¿Qué pasa con Lost? Misteriosa es la serie no sólo en su trama sino en el fenómeno social que constituye: ¿qué le pasa a la gente con Lost?..."
Sigue en Nación Apache el artículo publicado en Debate, basado en el ya linkeado más abajo.

Tuesday, June 17, 2008

Por qué iría a Plaza de Mayo (interminado)

Por qué iría a la Plaza de Mayo mañana.

No porque me convoca Cristina, ni el gobierno kirchnerista.

Tampoco porque las retenciones me parezcan una medida ejemplar. De hecho creo que se apoyan en el modelo sojero, es decir el modelo de concebir al campo argentino como pura pieza del comercio agrícola mundial, en tanto necesitan a los que hoy son sus enemigos para recaudar plata. Por supuesto prefiero que tributen estos puntos porcentuales más, y no menos. Pero mucho más me convocaría que se dieran las condiciones para una discusión efectiva –es decir con algún amarre a sus referentes- sobre “la naturaleza del campo”, por así decir, o de otro modo, sobre su propiedad y sentido.
¿Y yo quién soy para decir qué tiene que pasar con esa tierra y su producto? Esa es un pregunta. Otra es quiénes son ellos, los dueños, para decidirlo: ¿potestad total sobre la tierra natural? Y otra pregunta es quién, o qué, es el Gobierno, para intervenir al respecto; no se trata, en estas preguntas, de atribuciones, sino de posibilidades.

El conjunto de la situación me resulta movilizador a la vez que me hace sentir impotencia, escisión entre mi capacidad de acto y las fuentes de lo que me afecta.

Decía que no me convoca ni Cristina ni tampoco, conceptualmente, las retenciones. La propiedad de la tierra, por otro lado, tampoco sé si me convoca en movilización; me indigna pero me indignó siempre y no siempre bastó para movilizarme (nunca bastó eso solo). Aunque lo mismo se observa en los caceroleros urbanos: son gente que supo indignarse repetidamente desde que yo recuerde, pero rara vez tanto como para llevar a algún tipo de acto. ¿Qué hace que ahora sí se quiebre el límite de lo tolerable?
Por un lado, ahora hay a disposición un tipo de acto bastante nuevo, joven (al menos en su forma esta), el caceroleo, como ruido desde el balcón y como concentración vecinal en las esquinas. Todo vuelve como farsa, puta madre. Porque en el 2001 el caceroleo tenía otro sentido, formaba parte de otro movimiento político. De hecho alteró los posibles en la política nacional, siendo la causa principal, considero, de todos los aciertos kirchneristas. Los que hoy cacerolean (muchos menos que en aquel entonces) en solidaridad con los dueños de la tierra comerciantes de soja transgénica, en ese entonces resultaban en alianza con los sectores que, extremadamente desahuciados económicamente, saqueaban supermercados; en aquel entonces Luis D’Elía, monigotón, como cualquier otro realizador de piquetes, tenía con la cacerola una lucha que era una sola.
Ahora bien, lo que terminaba de llevar a la acción a muchos caceroleros en 2001 –la frontera de la tolerancia- era la pérdida de sus ahorros bancarios. Le tocaban la cuenta y saltaban, como ahora cuando le tocaron la góndola. A todos nos tocan la góndola; parte del “conflicto” consiste en quiénes. Las cacerolas, antes batidas por la propiedad monetaria, se sienten parte prima de un cuerpo al menos mínimamente sólido: el del propietariado. La injerencia en la propiedad privada les resulta inaceptable, aunque no sea estrictamente injerencia en el carácter privado de esa propiedad sino sólo en la asignación parcial de sus frutos.
Si como dice Diego las retenciones no plantean preguntas políticas en tanto discuten la distribución y no la propiedad de los recursos naturales, ¿puede que el poder de designio distributivo sea considerado desde cierto nivel como atribución inherente a lo privado? Es como si hubiera una línea que divide lo privado intervenible por el Estado y lo privado-privado de la tierra. Es como dice Gatto: se naturaliza el privilegio.

Los propietarios de las tierras, ¿son dueños también de la capacidad de acción política? ¿La única visión del mundo y de la organización social que está encontrada con su capacidad de acto es la de las capas más favorecidas por un estado de cosas que hace que para casi todos casi todo sea una mierda? Que tengan la propiedad de la tierra y la propiedad de la política activa: eso me moviliza.
Iría a la plaza dándole el beneficio de la duda a que la plaza pueda exceder a Cristina, a sea el comienzo o parte de muchas micro instancias de diálogo y coordinación de movimientos, que nos ponga en disposición de agite de manera que tal vez la semana que viene o dentro de muchas ya la convocatoria cristinista esté forzada a ser mejor (acompañada de políticas más democráticas, etc), o prescindamos de ella; en fin, para dar el beneficio de la duda a la movilización que puede surgir (y lo que puede surgir de ella) cuando hay al menos un punto concreto que, con alto grado de acuerdo común, merece hacer.

Tuesday, June 10, 2008

Rant, de Chuck Palhaniuk - reseña


La nueva (ciencia) ficción del autor de Fight Club ofrece una experiencia intensa sin que haga falta tener una relación intensa con los libros en general. Atrevido, el foco de interés va cambiando, lo que al principio parece principal se revela expresión de una trama más profunda, se complejiza sucesivamente hasta que duele el cerebro pero no se puede parar. El trabajo de ingeniería de Palahniuk -descomunal, sutil- logra un ritmo veloz donde despliega su imaginación; escenas e historias muy vívidas, o sea muy singulares, que a la vez alertan sobre diversas dinámicas del control social. Salvajemente entretenido, divierte diciendo: ojo.
Toda la historia de Rant Casey (anunciado muerto al inicio) está contada mediante fragmentos de entrevistas a personas que lo conocían (a su vez coprotagonistas de lo relatado). Distintas voces y versiones nos cuentan primero sobre su infancia de Rant. Radicalmente insatisfecho con los premios que la sociedad tenía para ofrecerle (Indio Solari dixit), recorre los campos semi desérticos que rodean su pueblo buscando agujeros, guaridas de distintos animales. Encuentra uno y se acuesta de costado, mete el brazo hasta el fondo. Espera bajo el sol, ofreciéndose. Tan seguido lo hace que, cuando siente la mordedura, identifica de qué bicho se trata. Saca su miembro manando sangre, percibe comenzar el trabajo del veneno: “Así debería sentirse uno en la Iglesia”, dice.
La historia loquísima de Rant se traslada a la ciudad; allí también el dolor funciona como confirmador de existencia. Se integra a los choquejuerguistas (mucho mejor sería la novela con traducción argentina y no ibérica), un grupo secreto donde el ocio clandestino, que activa libido frustrada en la hostilidad del mundo, teje una red potencialmente subversiva (como en Fight Club). El juego aquí es por equipos y en autos; se dispersan por la ciudad, el objetivo es chocar a los otros, aunque con ciertas reglas, no es la idea llegar a la muerte. Sí acercársele; para no olvidarla, para sentirse vivos y también para tener algo de que hablar: la ficción de Palahniuk da cuenta de una realidad pública donde los encuentros están signados por el paradigma del choque. Tributa a J.G. Ballard y su novela Crash. En el mundo de Rant, el tránsito se había tornado tan caótico que se decidió desdoblar la organización social, dividiendo a la población en Diurnos y Nocturnos. Las choquejuergas, nocturnas, ofrecen una realidad genuina que contrasta con el entretenimiento que ha desplazado a los libros, las películas, los discos: las cúspides alucinadas, una especie de realidad virtual donde uno experimenta experiencias vividas por otro, con los cinco sentidos interpelados, para la cual los humanos tienen un “puerto” en la nuca, tipo Matrix. Bajo hegemonía de la tecnociencia, el cuerpo deviene chanchada. Palahniuk denuncia la alianza entre morbo masivo y medios de comunicación a través de una radio que informa sobre accidentes con partes médicos asquerosamente detallados. Y es también la condición orgánica la que hace tambalear la sociedad: Rant es el mayor “superpropagador” de virus mortal de la historia estadounidense. Claro que en ese tambalear, el miedo lava la moral del poder, y las libertades y garantías ceden a la prevención higienista frente a la epidemia. El parcelamiento social se transforma en segregación, en cuarentena masiva. ¿O estaría todo planeado? Con gran destreza Palahniuk presenta la verosimilitud de las hipótesis más paranoicas. Y todavía hay todo otro giro en la historia, una apuesta muy ambiciosa, casi excesiva, pero si no es en el arte donde nos atrevemos a arriesgarnos, dónde.
Revista Rolling Stone, mayo 08

Wednesday, May 28, 2008

Buena pero buena sanata

Acaba de salir este libro, bien recomendable para losteanos fundamentalistas.

Lleva como prólogo, pulidito para la ocasión, el ensayo sobre Lost que escribí para Ensayos En Vivo en diálogo con Ricardo Romero (con su posdata).

Monday, May 26, 2008

Vasos comunicantes



Guerrilleros es una reescritura del Diario del Che en Bolivia pero... Y es un “pero” de fertilidad multiorgásmica. Repleto de humor, no podría decirse que parodia el original puesto que no hay burla. Los guerrilleros, para empezar, son adolescentes. Reciben el año 1984 juntos en el monte. Planean construir el hombre nuevo revolucionario unificando sus memorias (y hasta rostros) con las de héroes de la liberación latinoamericana ya martirizados en plomo (como Che); cuentan para hacerlo con la Máquina Recicladora, que remodelará sus conciencias a través de una pila que cada uno tiene implantada en el cerebelo desde bebé. Activar esa pila es esencial; el modo es tomar y tomar cocaína...

Aquí sigue la reseña que hice de Guerrilleros (una salida al mar para Bolivia), de Rubén Mira, publicada en RS de marzo.

Sunday, May 18, 2008

La expresión nuestra de cada día

Acabar y dar de nuevo.
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Ni olvido ni perdón



Tomadas por Hilario González con la misma perspectiva, casi a la misma hora de días con smog común y con el humo ¿de la quema de pastizales?

Friday, May 16, 2008

Y dame otro whisky

Pensar con las patas andando, o en las fuentes; pero no en el Senna.

Si hay guerra contra Francia me alisto. ¡Y si quieren devenir, que devengan!

Thursday, May 15, 2008

Salvatierra - Reseña

Esta nouvelle sería un cuento largo en tanto se lee en una sentada, pero contiene “la vida entera de un hombre”, la historia de una familia y un retrato de flora, fauna y costumbres del Litoral. En realidad todo eso está dentro de una pintura que está dentro del libro: Pedro Mairal inventó un pintor y su obra que uno, al leerlo, arde en deseos por conocer.
Juan Salvatierra fue un artista secreto y prolífico, después de cuya muerte su hijo vuelve al pueblo natal para rescatar su obra. Allí inicia una trama de búsqueda, como de policial manso (recordé alguna sensación de Aventura de un fotógrado en La Plata), y mientras tanto relata la historia del padre y su fruto artístico, plano más rico y logrado del libro.

A los nueve años Juan Salvatierra quedó mudo tras accidentase cabalgando por un palmeral cerca del río Uruguay. Carente de voz, comenzó a dibujar aquello a lo que quería referirse; su expresividad devino pictórica y se enamoró del acto de pintar –manteniéndose hasta el final lejos de la Pintura como institución. A los veinte quemó toda su obra y comenzó una práctica cotidiana que resultaría el trabajo más monumental de su género: una tela de casi cuatro kilómetros de largo, con retratos que se suceden en continuidad, sin cortes, graficando su mundo con una dinámica integradora ininterrumpida.
La escena de una fiesta, por ejemplo, transcurre entre baile, sexo, peleas y va transformándose en la escena de una batalla, y en otro trecho, llegamos a ver (Mairal nos hace verlo) que las cosas comienzan a torcerse, las personas y los árboles y la lluvia aparecen inclinados hacia delante, como si el tiempo y el espacio se hubieran desquiciado, hasta que sin haber mediado brusquedad alguna lo de arriba está abajo y lo de abajo arriba, el mundo al revés.

A veces el arte es la figuración de una vida regida por la tarea creativa. Juan Salvatierra, por ejemplo, pintó la tela kilométrica –fluida como el río omnipresente y como la lectura del texto- cada uno de sus días durante sesenta años, hasta morir. Convaleciente, expresó al hijo que no le importaba el destino de su obra; había “disfrutado haciéndola”. Nunca expuso, “no necesitaba el reconocimiento” y vivió trabajando en un “aislamiento feliz” (¿como la “orgullosa soledad” desde la que Roberto Arlt pregonaba escribir?). Si no le gustaba cómo le había salido algo, no lo corregía, “en todo caso volvía a pintarlo más adelante” (como César Aira dice que escribe). Sabía concentrarse con tal detalle en un bicho que parecía estar haciendo “los bocetos de Dios antes de la creación”. Fabricaba los tramos de su tela “con cualquier cosa”, o sea con prepotencia vital autosuficiente. Y ni una vez se retrató a sí mismo, entregado a una lírica contemplativa y total del pedazo de mundo que le tocó en gracia, no contaminado por cálculo ni enrosque alguno que desperdiciaran tiempo de convivencia inmediata con la maravilla de lo real (o como dice Fabián Casas, sin confundir lo esencial con lo transitorio). Juan Salvatierra encuentra el sentido de pintar –de vivir- en la práctica misma, sin precisar capitalizar su producto en la vida pública. Así, desestima la trascendencia que la obra puede otorgar a la firma, pero trasciende el sinsentido de la vida a través de la verdad autónoma de la obra.
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Publicada levemente distinta en Rolling Stone de Abril.
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- El personaje Salvatierra es interesante para pensar la relación entre producción artística y vida política y social: un pintor que representa el mundo entero en una tela kilométrica continuada, con dibujos que no se interrumpen nunca, y que se dedica diariamente pero nunca jamás expone. En tanto y en cuanto se nutre del mundo para una práctica individual, ¿es un arte antipolítico? ¿O tal vez en tanto Salvatierra erige él mismo un criterio de valor (sobre todo de valor del tiempo) ya está escapando a la dominación del capital?

Monday, May 05, 2008

Saturday, April 26, 2008

La verdá como el sudor

Fui a andar en bici a la bicisenda que rodea el rosedal. Hay momentos en que es necesario salir, hacer fluir la sangre a otra velocidad y manar sudor por los poros mientras se otorga a los ojos un panorama diverso al de la casa-oficina. Dicen también que hay que “pensar en nada” o al menos “pensar en otra cosa”, y cada uno sabe otra cosa que qué. Confieso empero que en ese circuito de distensión no hay vez que no me pelee mentalmente con algún pelotudo que no sabe hacer uso compartido de instalaciones tan sencillas.
Esta vez venía bien. Estaba funcionando el recambio sustancial. En un momento tuve que pasar a un tipo que iba en bici delante mío más lento. Desde atrás vi sus pantorrillas, de músculo firme pero piel cansada, y su nuca de pelo gris. Cosa rara, vestía una campera rompevientos; yo iba en cueros. Lo sobrepaso tranquilo -sin las manos en el manubrio- preguntándome sin querer si eso lo hará sentirse viejo.
Después de varias vueltas, bajo la velocidad. No hay que parar de golpe nunca en nada. A mi ritmo de paseo, el tipo cano de rompevientos negro me pasa lentamente por la derecha. Lo miro a la cara mientras pasa, lo cual es un reflejo normal, pero no fue normal lo que encontré.


Fue sólo un instante porque no se detuvo. Pero en sus ojos, que vieron los míos, se notó que registró mi sorpresa, mi azoramiento: ¡el tipo andaba con un barbijo puesto en la jeta! No eran días de humo. Andaba con barbijo por la vida.


Y no fue más que verlo un toque y quedar cuatro cinco metros atrás para volver sobre mi recuerdo recién grabado de su cara barbijeada, sus ojos, sus patas de gallo, su frente, y decirme:
Perá, ese es, ¡sí, es!... ¡¡Ese es León Gieco!! ¡Ja!
Riéndome por dentro acelero, anonadado, para ponerme a su lado y mirarlo para confirmar. ¡Qué personaje, en bici con barbijo!
Apenas me puse a su lado me miró. Y habrá sido el fluir sanguíneo, o la disposición corporal a que todo saliera como el sudor, porque apenas quedamos uno junto a otro lo miro y me mira y mi monólogo interior se me salió todo para afuera:
¡La fama es un virus, ¿eh?!

Monday, April 21, 2008

Hay Juntada

Coetáneos

Vivimos en un lugar muy, muy raro, que llena el culo de preguntas. Acaso nos una el espanto, pero no despreciamos causas si logramos alegrones.

Este jueves 24 harán gesto de la confianza:

- Burkart y Aguirre, surf altruista sobre los Perrumanos
- Alonso Crooner y Blood Pezzola en el flujo musical
- Martín "el humano" Lipzsyc con caprichos de la indumentaria

- Mucho más que por si acaso, anti-amenizarán los Mal Llevados

Compañeros, el espacio tiene propiedad, es como la deseada naturaleza de la tierra, de quien lo trabaje, carajo, y que el ensayo haga ciudad.

Desde las 20:30 daremos bienvenida con bocados para que chupen tranquilos
Tipo 21:30 arrancan las movidas.
En la Pachamama: Psje Argañaraz 22, e/Israel y Lavalleja (a 150 mts de Lavalleja y Córdoba).
La entrada es sin plata, no gratis: hay que traer ganas.

Sunday, April 20, 2008

Cromañonización de Buenos Aires

Muchachos, suspendo la reunión de mañana. Voy a irme de la ciudad a algún lugar con aire puro.” Pero los caminos están cortados. La cromañonización de la ciudad, en cóctel letal, impulsa hacia afuera a la vez que encierra.
A todos por igual: esta nube tóxica es lo más democrático que sucedió aquí en mucho tiempo. Más aún que el granizo –transgénico- y la nevada –patriótica-, en tanto el humo es una misma gran masa que cubre nuestras pieles por igual, uniéndolas, como señala Migue Burkart.

Todas las pieles unidas por el espanto, las pieles y los bronquios, porque el humo de omnipresencia casi divina se mete no sólo en nuestras casas y departamentos, como se metió hace poco el ruido del cacerolazo reaccionario, sino también en cada cuerpo. Contamina cada inspiración, cada aspiración.

Hagan algo, por favor, alguien haga algo; al menos escriban. La afectación es ineludible y desesperante: el cuerpo, incluyendo cerebro y alma y todo, tiende a reaccionar, me atrevo a decir que instintivamente, cuando algo lo afecta, y aquí somos presas de algo que nos afecta muchísimo frente a lo que no podemos hacer nada. Y cuando algo genera la necesidad, el impulso, de hacer algo, y no se puede hacer nada, cuando carecemos de recursos para intervenir en la fuente de lo que nos afecta, nace el poder (o un poder) de la escritura, práctica que pone en acción esa energía. Por favor escriban. Quiero leer relatos, novelas, ideas, apropiaciones imaginativas de esta mierda excepcional.

Ya de movida esta ciudad naturalizó tanto su escisión respecto del terreno natural en el que está emplazada (¿cada cuánto vamos al río, por ejemplo, o mejor aún, cada cuanto recordamos que es una ciudad costera?), que de pronto recibir efectos de su existencia es una extrañeza total, y encima a esta guisa, apocalíptica, inasible, total, lo primero que produce la nube es encontrarnos con nuestra pequeñez.

Algunas hipótesis:
- Alguien del Gobierno se tomó en serio la idea de “cortina de humo” y se mandó una capaz de tapar todo.
- La Secretaría de Turismo apostó a que los visitantes extranjeros pensaran que la ciudad huele siempre a asadito.
- Radical medida frente a la crisis de la carne, el Gobierno hace un constante e inmenso asado: ya pasarán los camiones oficiales repartiendo sánguches de bondiola para toda la gente.
- Cayó un meteorito e iremos con los dinosaurios.
- Botnia arrancó el laburo y era jodido nomás.
- Empezó la Gran Marcha por la legalización del cannabis pero tienen fasito muuuuy malo
- Alguna mafia grosa se cargó un par de tomuers y quiso asegurarse posta de que nadie encontrara los cadáveres.
- Lo hizo Clarín para aumentar ventas
- Lo hicieron los yankis ensayando y/o por gusto.
- Lo hizo Greenpeace por obvios beneficios.
- Lo hizo Diosito por obvios motivos.

Thursday, April 03, 2008

Saturday, March 29, 2008

Giro autobiográfico en la literatura: era obvio

Linkeo por el texto al respecto que presenta la nota con Daniel Guebel

Friday, March 28, 2008

Dentro de una larga discusión...

Escribo (miércoles a la noche) desesperado por el nuevo cacerolazo que me aturde (aunque no tanto como para impedirme escuchar que un buen patriota gritó al pulmón de manzana "¡¡viva el campo!!").

Desesperado por impotente, estabaen el balcón y tuve que entrar en mi monoambiente por culpa de los monoteístas de un monocultivo contrastante con la variedad gastronómica que degustan en los palermos apellidados en inglés.
Impotente porque ¿cómo se responde a un cacerolazo (reaccionario)? Abrí del todo el ventanal y puse a todo volúmen apuntado hacia afuera Un baión para el ojo didiota. Alguito mínimo. Temí me arrojaran cosas, apagué casi todas las luces.

Muy buena Jara la de peronización de la lista de mails; no entiendo al "todavismo" fanático, al culto ciego a la repetición (¿casi como capricho estético?). Si algo no cambia es la pregunta leninista: ¿qué hacer? Un qué hacer múy básico porque no se trata de optar, no sabemos bien qué cosas podemos hacer, cómo intervenir en la escena que nos afecta. Las que se inventaron en 2001 ahora se presentan como farsa (cómo si no).

[Sigue aquí]
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La carta quedó así y recibe firmas

Tuesday, March 25, 2008

La primera como tragedia y la segunda...

¿Vale también el "dime quién te odia y te diré quién eres"? No me hagan cristinista.

Sunday, March 23, 2008

Zooledad

Van a las plazas. Se sientan sol@s en bancos abandonados y se ponen a alimentar palomas.
Suelen planificarlo desde su casa y llevan pan para atraerlas. Arrojan trozos alrededor y esperan. Pero no es una espera cualquiera: es extremadamente espera.
Porque tiene una obligación, un requerimiento ineludible para ser exitosa: estas personas deben quedarse duras, quietas como estatuas.
Una espera que somete al cuerpo: para que las palomas se acerquen a comer, tienen que suprimir todos sus movimientos y sólo mantener activos los órganos de ver. El resto del cuerpo debe estar inactivo, pasivo, como muerto.

Tienen que casi desaparecer para que se acerquen las palomas, quienes claro, cómo no van a ir si les regalan la comida. Lejos de ser una compañía, son lo que redunda en la calle, son tan compañía como la lluvia. Van solamente cuando la escena puede transformarse en su escena, cuando mandan ellas y el humano está suprimido, inmerso en su ilusión de compañía. Bordean lo carroñero. Lejos están, muy lejos, de la dignidad de las serpientes que deben matar ellas mismas a su presa para que devenga alimento; las palomas son la plaga y la plaga no tiene valores, la plaga es la estúpida violencia de la reproducción infinita -punto en el cual las palomas se asemejan bastante a la lógica del capital: la estúpida violencia de la reproducción infinita.

Alimentar palomas es engancharse a lo dado para no estar solo, olvidando que lo dado es precisamente lo dado sin uno, lo que no nos necesita. Esa ilusión de compañía encubre una complicidad con la expoliación ajena de sí mismos, encubre la soledad de quien entrega su cuerpo a la compañía del invasor, aquel para quien uno es puro objeto. Como una rata que, huyendo del dolor de la soledad, se regala al hambre de una serpiente, sintiendo segundos al menos una ilusión de compañía.

A Federico Levín

Tuesday, March 18, 2008

Ya nadie va a escuchar tu remera

Esta escritura es una muy interesante lectura de otra escritura. Lo que sirve para pensar la vida...

Wednesday, March 12, 2008

Nihilismo mágico

Nada por aquí,
Nada por allá.

Por Fernando Aíta

Tuesday, March 04, 2008

Ensayo ricotero no redondo


"¿De qué año es una banda, de qué año es un disco? Oktubre, por ejemplo, debe sonar muchas más veces por día hoy que en 1986; y “hoy” se anima a referirse tanto al presente de escritura como al que sea de lectura. Criterio: lo que sirve para pensar la vida está vivo.
Patricio Rey sirve porque es una experiencia que -como define Casas a los clásicos- instaura ella misma los parámetros desde los que puede pensársela. Una experiencia como esta, singular –es decir que se manda sin saber nunca del todo qué carajo está haciendo-, para ser, inventa. Esos inventos sedimentan en el entorno; nutren el campo de representaciones extendiendo la frontera de lo posible. Sirven. Como si segregaran un principio activo, Los Redondos, que este ensayo intenta sintetizar..."

Sigue acá el texto que escribimos con Pato para EEV




Thursday, February 21, 2008

Meta, meta

"Tal vez la vida era esto, y no está nada mal. Amigos que uno ama, amores que uno ama y un amor al amor. Proyectos que uno ama y sueños... sueñitos. Y amor al sueño de soñar."

(Para la Luna sacafichas)

Tuesday, February 05, 2008

Lecturas

"Es uno de esos libros donde el autocastigo y el sufrimiento redimen, ya no a la manera cristiana, pero sí ante la vista de los otros: en esta cultura de la autopromoción, despreciarse otorga credibilidad."

"...precisamente por ser las verdades de siempre, como dice Alonso, deben ser revisadas, reformuladas, transitadas de nuevo (sobre todo por lo de nuevo), cualquier cosa salvo dadas por obvias."

[Sobre El discurso Vacío, de Mario Levrero]

+ + + +

"La densidad literaria que lo hace distinto es justamente la magnitud con que logra que se sienta todo lo que no sucede, es decir que instaura un modo de ser de los sucesos –sucedan o no. En ese sentido ejerce lo que decía un colega y compatriota suyo, muerto ya: que el arte sea la inminencia de una revelación que nunca se realiza."

[Sobre Tantas noches como sean necesarias y su autor, Ricardo Romero]

Saturday, February 02, 2008

Gracias, Sago [reloaded]

¿Qué hacía, de dónde venía? Imposible recordar: las puertas de la noche disuelven el pasado. Y aunque todavía no lo reconocía, las puertas de la noche embadurnaban su perspectiva con el ánimo inevitable del día siguiente, signado por un cumpleaños que por primera vez no se cumpliría, signado por la imposición calendaria de una falta. Había que llegar hasta el día siguiente, y acaso por eso el recuerdo empiece en las puertas, las puertas del bar de Petuco.
El vodka, en chupitos transpirados (impregnados de niebla congelada), remite a Rusia pero sabe calentito. No podía esperar al día siguiente porque su advenimiento desesperaba. Dos, tres, cuatro tiros de calor helado; los tragos hacen pasar el tiempo mejor que los relojes, esto lo escribí ya en otro lado, es preferible construir una secuencia temporal ligada al cuerpo en vez de contemplar la tiranía del reloj, inmóvil en su movilidad preestablecida. Pero no lograba buen ritmo: habitaba desesperadamente la desesperación. Seguir bebiendo era a la vez demasiado lento y demasiado violento; necesitaba otra cosa, necesitaba un golpe dócil para poder contemplar mi desesperación como Dios manda. ¡Mi querido Paraguay! Pero un llamado telefónico tras otro fueron chocándose con la carencia, nada, nada, nada.
“¿Puede alguien decirme me voy a comer tu dolor, y repetirme voy a salvarte esta noche?”, pensaba con los dientes apretados, maxilares henchidos, cuando llegó Sago. Desde el fondo apenas visible de sus ojos -que sonreían con la misma delgada horizontalidad que su boca-, pregunta taimado “¿qué pasa, man?”. Necesito un favor, Sago. Me dijo tomá, esta es la llave de mi casa, entrás, subís, abrís la heladera y sacás lo que precises; anotá la dirección (nunca había ido).
Era cerca, sobre todo en bici. Tanta generosidad –ni siquiera “me abrió las puertas de su casa”, directamente me dio la llave- contrastó con mi necesidad narcótica, dando como resultado algo familiar a la culpa, un arrepentimiento resacoso anticipado.

Pedaleé fuerte, fuerte, para no repensar qué carajo hacía. Pedaleé buscando la velocidad que alcanzara una inercia que se transformara, ella y ya no yo, en la causa de mis actos. Pedaleé al mango por mi desesperación; mis piernas estaban frías y acusaron doloroso recibo. Los muslos comenzaron a desnudar su fragmentación, esfumándose la ficción maciza de funcionamiento conjunto de sus fibras. Los músculos se separaban en mechones con dolencias autónomas: me dolía una veta, luego otra, me pinchaba la cara externa de la gamba derecha y el muslo se me entumecía hasta ponerse rígido como caño metálico, pero frágil.
El dolor físico, y más aún la certeza de que era suficientemente agudo como para sobrevivir la noche y hacerse presente al día siguiente, me tranquilizó un poco. Eran medianoche y tenía que levantarme a las 7:30. Obviamente al volver al bar pediría otro shot de vodka helado para arrancar a mi casa pedaleando con el cuerpo calentito y fumando el porro de la bondad de Sago, de mi desesperación calma y de la aniquilación certera de la energía del día siguiente. Gracias a Dios, el infierno se ponía encantador.
Frente a los ingredientes de una dura resaca asegurada, caí en la cuenta, recién ahí con lucidez, de que ya de antemano iba a ser un día difícil, aún sin los ingredientes que estaba dispensándome. Yo no estaba más que acoplándome a lo que forzosamente sucedería, subiendo por motus propio al tren de la Historia (como Perón). Venía un día sin lugar para mí, sólo para mi dolor. Y por eso como pocas veces digo gracias, gracias Sago, porque nada peor que una depresión no autogestionada.

Thursday, January 31, 2008

Rockeros de Nazareth

Janis Joplin y esa troupe de rockeros (Ricky Espinosa...) que se sacrificaron viviendo todo el tiempo en carne viva años fatalmente breves para que millones podamos darle lugar en nuestras vidas templadas a la desesperación dosificada.


No que ellos lo hayan pensado así; que así funciona.

Todos los días se aprende algo

En la montaña el ladrido perruno es ruido urbano. Estoy en la cima de una montaña relativamente pequeña que forma junto a otras una “cadena cimosa” (el filo de las montañas lo llaman, creo). Se ve desde aquí un gran panorama de picos: los Andes, carajo. Aunque la perspectiva no es tan “cimosa” porque el frondoso bosque que me contiene impide el ahínco visual.
En esta cima, muchos elementos. Unos pajaritos muy veloces y ágiles, que parecieran Elfos dejando al colibrí como Hobbit. Chiflan, tecnológicamente. Se oye a lo lejos de pronto un ruido de catarata, pero no es agua: es la montonera del viento. Se acerca –crece- el tronido y, en un efecto dominó que se avecina colosalmente, los árboles agítanse como en grado ocho de la escala.
Sobre mi cabeza giran aguiluchos. La juegan de guapos con alas de planear. Chillan fuerte mas con pereza.
Y en esta montaña de mierda me pregunto cómo la selección natural –segunda en rango detrás de la Nacional- decanta en tan profusa variedad de pinches.
Canción de mina insoportable.
Y ahí de nuevo la cascada. A veces se oye a lo lejos y se acerca pero pasa por el costado; el viento, como el agua, esquivando las alturas. Pero otras me revira los techos y los árboles del bosque lloran sus babas a grito pelado.
Muy lejano, en un rincón del atrás, se deja sentir cada tanto el obstinado motor de algún auto. O ladridos de perros. Ruidos de la ciudad.
Me vine a la montaña porque Mahoma está de fiesta.
Me voy con el hueso en la mano.
Me voy con un recuerdo de la faena que no realicé.

Tuesday, January 29, 2008

Palabras de salud (extracto)

"Pero perá, es sano estar un poco enfermo. Desconfiemos de las salidas higiénicas frente al sinsentido de la vida, Fede dixit. Por otra parte y como decía Lewkowicz, quien consideró suicidarse es más dueño de sí, porque ahora vivir es una decisión, no una inercia. Además, cortala con insistir en que no podés hacer cosas de la calidad que percibís en productos ajenos. ¿Quién te creés que sos vos para saber lo que no podés hacer, lo que no podrás? Pensar que podés pre-cononcer los límites de tu potencia no es de baja autoestima: es soberbia. Tené la humildad de admitir que no sabés lo que podés, la humildad de probar, la humildad de confiar.
Y brindaremos, por las victorias habidas y por haber, pero sobre todo por las buenas derrotas."

Sunday, January 27, 2008

Luca, cadáver exquisito del rock


Este mundo no puede ser del chiste y de la tragedia, pensaba Macedonio, y Luca Prodan sería un intento de refutarlo. El documental sobre su vida muestra un genio enfermo que incinerándose hasta morir iluminó las vidas de su entorno; el mito de Luca condensa la tensión erotanática de la cultura joven. En Luca la risa es disposición fenomenológica y la tristeza su frustración, pero la risa también como autosuficiencia y la pena como apuesta de trascendencia.

[Aquí el artículo -publicado en Debate- completo.]

Sunday, January 20, 2008

El accidente

[Presentado en los Villancicos Vrutales II]

Al día siguiente, lunes, entrevistaba al escritor Marcelo Cohen. Me había leído las setecientas veintitrés páginas de su última novela y estaba muy pendiente de esa nota. No por eso me había perdido, la noche anterior, sábado, la fiesta que festejaba el cumpleaños de Miguel y la primavera. Esa noche de sábado fue la primera noche de mi temporada en terminar de día, con el sol de un domingo muy esperado. Porque entre la fiesta y Marcelo Cohen, jugaban Boca River. Si no hubiera sido por el partido, dormía hasta que la cabeza no doliera. Pero, pero...
Pienso: la hago bien, me levanto un rato antes y voy al bar temprano, así engancho mesa seguro, de paso llevo materiales para trabajar sobre Cohen, fotocopias de antiguas notas, algún libro; tomo café doble y le pongo el pecho a la resaca.

[El relato completo]