Saturday, March 29, 2008

Giro autobiográfico en la literatura: era obvio

Linkeo por el texto al respecto que presenta la nota con Daniel Guebel

Friday, March 28, 2008

Dentro de una larga discusión...

Escribo (miércoles a la noche) desesperado por el nuevo cacerolazo que me aturde (aunque no tanto como para impedirme escuchar que un buen patriota gritó al pulmón de manzana "¡¡viva el campo!!").

Desesperado por impotente, estabaen el balcón y tuve que entrar en mi monoambiente por culpa de los monoteístas de un monocultivo contrastante con la variedad gastronómica que degustan en los palermos apellidados en inglés.
Impotente porque ¿cómo se responde a un cacerolazo (reaccionario)? Abrí del todo el ventanal y puse a todo volúmen apuntado hacia afuera Un baión para el ojo didiota. Alguito mínimo. Temí me arrojaran cosas, apagué casi todas las luces.

Muy buena Jara la de peronización de la lista de mails; no entiendo al "todavismo" fanático, al culto ciego a la repetición (¿casi como capricho estético?). Si algo no cambia es la pregunta leninista: ¿qué hacer? Un qué hacer múy básico porque no se trata de optar, no sabemos bien qué cosas podemos hacer, cómo intervenir en la escena que nos afecta. Las que se inventaron en 2001 ahora se presentan como farsa (cómo si no).

[Sigue aquí]
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La carta quedó así y recibe firmas

Tuesday, March 25, 2008

La primera como tragedia y la segunda...

¿Vale también el "dime quién te odia y te diré quién eres"? No me hagan cristinista.

Sunday, March 23, 2008

Zooledad

Van a las plazas. Se sientan sol@s en bancos abandonados y se ponen a alimentar palomas.
Suelen planificarlo desde su casa y llevan pan para atraerlas. Arrojan trozos alrededor y esperan. Pero no es una espera cualquiera: es extremadamente espera.
Porque tiene una obligación, un requerimiento ineludible para ser exitosa: estas personas deben quedarse duras, quietas como estatuas.
Una espera que somete al cuerpo: para que las palomas se acerquen a comer, tienen que suprimir todos sus movimientos y sólo mantener activos los órganos de ver. El resto del cuerpo debe estar inactivo, pasivo, como muerto.

Tienen que casi desaparecer para que se acerquen las palomas, quienes claro, cómo no van a ir si les regalan la comida. Lejos de ser una compañía, son lo que redunda en la calle, son tan compañía como la lluvia. Van solamente cuando la escena puede transformarse en su escena, cuando mandan ellas y el humano está suprimido, inmerso en su ilusión de compañía. Bordean lo carroñero. Lejos están, muy lejos, de la dignidad de las serpientes que deben matar ellas mismas a su presa para que devenga alimento; las palomas son la plaga y la plaga no tiene valores, la plaga es la estúpida violencia de la reproducción infinita -punto en el cual las palomas se asemejan bastante a la lógica del capital: la estúpida violencia de la reproducción infinita.

Alimentar palomas es engancharse a lo dado para no estar solo, olvidando que lo dado es precisamente lo dado sin uno, lo que no nos necesita. Esa ilusión de compañía encubre una complicidad con la expoliación ajena de sí mismos, encubre la soledad de quien entrega su cuerpo a la compañía del invasor, aquel para quien uno es puro objeto. Como una rata que, huyendo del dolor de la soledad, se regala al hambre de una serpiente, sintiendo segundos al menos una ilusión de compañía.

A Federico Levín

Tuesday, March 18, 2008

Ya nadie va a escuchar tu remera

Esta escritura es una muy interesante lectura de otra escritura. Lo que sirve para pensar la vida...

Wednesday, March 12, 2008

Nihilismo mágico

Nada por aquí,
Nada por allá.

Por Fernando Aíta

Tuesday, March 04, 2008

Ensayo ricotero no redondo


"¿De qué año es una banda, de qué año es un disco? Oktubre, por ejemplo, debe sonar muchas más veces por día hoy que en 1986; y “hoy” se anima a referirse tanto al presente de escritura como al que sea de lectura. Criterio: lo que sirve para pensar la vida está vivo.
Patricio Rey sirve porque es una experiencia que -como define Casas a los clásicos- instaura ella misma los parámetros desde los que puede pensársela. Una experiencia como esta, singular –es decir que se manda sin saber nunca del todo qué carajo está haciendo-, para ser, inventa. Esos inventos sedimentan en el entorno; nutren el campo de representaciones extendiendo la frontera de lo posible. Sirven. Como si segregaran un principio activo, Los Redondos, que este ensayo intenta sintetizar..."

Sigue acá el texto que escribimos con Pato para EEV